Simja Torah 5786
Querida comunidad,
Hemos guardado los rollos de la Torá y las banderas de Simjat Torá ya no ondean en nuestras manos. La música se ha acallado y el eco de nuestros cantos y bailes comienza a desvanecerse, dando paso al ritmo de la vida cotidiana.
Pero la alegría de Simjat Torá no está hecha para durar solo una noche. Es una alegría que debe transformarse.
Celebramos el final y el comienzo. Terminamos un ciclo de lectura y, sin pausa, comenzamos uno nuevo. Esta es quizás la lección más profunda: la vida espiritual no se toma vacaciones. La Torá no es un libro que se termina de leer y se guarda en un estante; es un ciclo vivo, una espiral que volvemos a recorrer cada año, encontrando nuevos significados en las mismas palabras.
Ahora, con la energía renovada de esa alegría, volvemos a nuestras rutinas. Volvemos al trabajo, al estudio, a los desafíos diarios aquí, en nuestra querida Latinoamérica.
Que la alegría desbordante de haber "bailado con la Torá" no se quede en la sinagoga. Llevémosla a nuestras casas, a nuestras oficinas y a nuestras calles. Que el compromiso de empezar "Bereshit", "En el principio", otra vez, nos inspire a ver cada día como una nueva oportunidad para crear, para mejorar y para conectar.
Que la dulzura de .
Que la alegría desbordante de haber "bailado con la Torá" no se quede en la sinagoga. Llevémosla a nuestras casas, a nuestras oficinas y a nuestras calles. Que el compromiso de empezar "Bereshit", "En el principio", otra vez, nos inspire a ver cada día como una nueva oportunidad para crear, para mejorar y para conectar.
Que la dulzura de la fiesta perdure, y que la luz de la Torá ilumine nuestro camino hasta que volvamos a encontrarnos para celebrar una vez más.
Que la alegría desbordante de haber "bailado con la Torá" no se quede en la sinagoga. Llevémosla a nuestras casas, a nuestras oficinas y a nuestras calles. Que el compromiso de empezar "Bereshit", "En el principio", otra vez, nos inspire a ver cada día como una nueva oportunidad para crear, para mejorar y para conectar.
Que la dulzura de la fiesta perdure, y que la luz de la Torá ilumine nuestro camino hasta que volvamos a encontrarnos para celebrar una vez más.
Un fuerte abrazo.
